No compres seguidores

Ayer comenté en twitter unas estadísticas sobre porcentajes de interacción en Instagram y rompí varios corazones. Algunos sacaron cuentas y les entristeció ver que sus likes eran inferiores al 4%. Me puse a investigar sobre el tema y esto es lo que encontré.

Resulta que los numeros que recordaba se quedaron en el tiempo. El estudio que decía que el porcentaje promedio de interacción es del 4,21% data de 2014. Al año siguiente ese ratio había bajado al 2,26%:

(fuente)

El estudio más reciente que encontré, publicado este mes, dice que ahora el engagement promedio bajó al 0,84%:

(fuente)

Estos datos no me dejaron satisfecho, porque no tienen en cuenta el tamaño y alcance de las cuentas. Uno pensaría que una cuenta influyente como la de Beyoncé tendrá un ratio de interacciones mayor que la de tu tía mostrando sus rosales. Sin embargo encontré que el porcentaje de interacciones desciende a medida que aumenta la cantidad de seguidores. Por ejemplo una cuenta con menos de 1000 seguidores tendrá 5% de likes. Pero en otra con más de 100.000 ese ratio baja al 2%.

Quizás tiene que ver con que tus primeros seguidores tienen más chance de ser gente que te conoce en persona y quiere saber de vos.  A medida que el numero crezca te irá siguiendo gente a la que le intereses menos.

DOMO ARIGATO MR. ROBOTO

Sabemos que comprar un volquete de seguidores ya no funciona, sobre todo después de la purga que hizo Instagram en diciembre de 2014. Además es como operarte la nariz: NO TE PODES ARREPENTIR.

Los seguidores falsos pueden impresionar a algún pánfilo que caiga en tu perfil, pero si alguien presta atención se notan. He visto “influencers” con 30.000 seguidores y 50 likes por foto. A quién se supone que están influenciando?  Qué métricas miran las marcas que los contratan?

“Bueno, está bien no voy a comprar seguidores. Pero escuché de una app que sigue gente por vos y pone likes…” NO, ESO TAMPOCO. Técnicamente no es comprar seguidores, pero el resultado es igual de nefasto.

Para el que no sepa de qué se trata, son bots a los que le das control de tu cuenta y siguen, dejan de seguir y ponen likes en tu nombre. Funcionan apelando a la curiosidad y la culpa. Todos entramos a chusmear el perfil de los que nos siguen, y lo mas probable es que devolvamos el favor si la cuenta nos parece mínimamente interesante, empujados por la reciprocidad. Haciendo esto lo más probable es que termines con algunos seguidores más, pero de pésima calidad. Me refiero a que no interactúan o son del culo del mundo y jamás podrán visitar tu tienda o contratarte para algo.

Estos bots hacen su trabajo a un ritmo muy acelerado, lo que puede llevar a que Instagram suspenda tu cuenta por actividad sospechosa. Además como no distinguen usuarios reales siguen a otros bots, y se activa todo un mecanismo fantasmagórico que termina trayendo más seguidores falsos. Por otro lado, estos servicios también impactan en la manera en que usas Instagram: abris la app y te encontrás con el coro de una iglesia y un chino que revienta granitos. Te embolás, la cerrás y terminás interactuando menos con la gente que disfrutabas seguir.

Encontré dos articulos relatando experimentos que hicieron con estos servicios, con resultados muy inferiores a los prometidos. Uno de ellos además generó situaciones incómodas.

Otra técnica turbia es #el #abuso #de #hashtags, pero esto ya es una cuestión personal. Hay mil usos creativos para los hashtags. Distinto es ponerlos porque sabes traen interacciones vacías. Cuántas veces empezaste a seguir a alguien porque cliqueaste en un hashtag genérico que encima no tenía nada que ver con la foto que acompañaba? Si tu uso de Instagram es comercial, la peor parte de esta técnica ridiculizante es que los bots no gastan plata.

Yo me doy cuenta cuando los comentarios y follows vienen de un bot, imagino que ustedes también. Los seguidores reales, que se interesan por lo que publicamos,  que se enganchan y participan responden a la interacción natural.

Este tema es oportuno porque esta semana llegué a los (primeros?) 1000 seguidores en mi cuenta de Instagram. Pasaron 5 años desde esta primera foto de un rollo de papel higiénico en el baño de la oficina:

Ya soy hipster? Y ahora? #HacerLaCaca

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Nunca fui muy consistente con la frecuencia ni tematica de mis posteos, salvo por las fotos de Juju. En mi experiencia lo que más sirvió para ampliar mi público fue el networking. Participar de proyectos con personas que comparten mis intereses, además de generar un resultado copado, la sinergia y todo el blablabla, me acercó a su público y así conocí otras personas interesantes. Esto lleva trabajo, no hay atajos para eso. No me voy a hacer el profundo con una conclusión porque todos sabemos que comprar seguidores no es la decisión más acertada. Hay que tener paciencia y sobre todo ganas de laburar.

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